Colombia tiene una de las biodiversidades más ricas del planeta y un ecosistema emprendedor que no deja de crecer. Sin embargo, entre el potencial y el mercado existe una barrera estructural: el marco institucional.
Ese fue el punto de partida del desayuno «Innovación agroalimentaria sin barreras», que el CAIH organizó junto a P4G (Partnering for Green Growth and the Global Goals 2030). El objetivo: sentar en la misma mesa a startups, sector público y expertos para hablar sin rodeos de lo que hoy frena la innovación agroalimentaria en el país.
El reto estratégico es claro: Colombia necesita dejar de exportar solo materias primas y empezar a convertir su biodiversidad en tecnología agrifoodtech. Estas son las conclusiones del encuentro.
El ecosistema agrifoodtech en Colombia: mucho potencial, poco despegue
El ecosistema agrifoodtech colombiano reúne 201 startups que generan 2.153 empleos directos, según el informe Estado del Emprendimiento Agrifoodtech en Colombia 2025. Pero los datos muestran un ecosistema que crece más despacio de lo que podría:
- Menos capital disponible. La inversión de venture capital cayó de 40 millones de dólares en 2024 a 32 millones en 2025.
- Pocas empresas llegan a escalar. Apenas el 1,3% de las rondas de inversión alcanza la Serie B o superior.
- Baja adopción en campo. Solo el 30% de los productores colombianos ha adoptado nuevas tecnologías, frente al 50% en Argentina, Brasil y Chile (CONtexto Ganadero).
- Bioinsumos subutilizados. Colombia dispone de menos del 10% de los bioinsumos comerciales que necesitaría su agricultura, mientras Brasil se ha consolidado como uno de los tres mayores mercados del mundo (AgroLatam).
La tecnología existe y el talento también. Lo que falta es un entorno que permita llevar esas soluciones al mercado a tiempo.
Por qué la regulación frena la innovación agroalimentaria en Colombia
El diagnóstico fue unánime: en Colombia se aplican normas de los años 80 a modelos de negocio actuales. Ingredientes obtenidos a partir de residuos, cultivos en contenedores o nuevos biomateriales no encajan en categorías diseñadas hace cuatro décadas.
Además, muchas de estas soluciones no caben en una sola categoría. Las startups que trabajan en la frontera entre alimentos, agricultura y medio ambiente deben avanzar en varios procesos a la vez ante distintas entidades, y esos procesos no siempre están conectados entre sí.
Pero el problema no es solo normativo, también es cultural. Ana Fernanda Maiguashca, de Colombia Compite, lo resumió así: «No se trata de desregular, se trata de regular bien. No debemos regular por miedo, sino para ordenar.» Hoy, la regulación funciona muchas veces como un refugio frente al riesgo, y los funcionarios se limitan a lo que la ley permite de forma explícita. Por eso, insistió, hace falta otra mentalidad: «El funcionario público necesita una mentalidad más amplia para interpretar la norma en favor del emprendedor, no para frenarlo.»
Tres startups, tres barreras regulatorias
Tres emprendedores compartieron cómo se viven estas barreras en el día a día.
Residua Biocircular: proteína de insectos sin lineamientos técnicos
Diego Villamil, de Residua Biocircular, produce proteína a partir de mosca soldado negra para reducir la dependencia de insumos importados. Su obstáculo: no existen lineamientos técnicos para insectos y las licencias ambientales se complican. Su conclusión: sin hitos regulatorios, no hay acceso a clientes.
Fotortec: más de seis meses para certificar un ingrediente
Rami Jadaa, de Fotortec, transforma residuos de la industria cervecera mediante hongos para crear un sustituto de sodio con un 30% de proteína. Obtener la certificación sanitaria como ingrediente natural le llevó más de seis meses. Además, echa en falta sellos ambientales que reconozcan el valor de la economía circular.
Urban Farmers Pro: tres ministros en tres años
Daniel Ramírez, de Urban Farmers Pro, cultiva en hidroponía dentro de contenedores. Su mayor barrera fue la burocracia: tuvo que tratar con tres ministros en tres años. Aliados como P4G y la ANDI (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia) fueron clave para destrabar permisos, junto con una estrategia basada en construir comunidad y demostrar la tecnología. En sus palabras: «La innovación va a una velocidad de 10x a 20x, mientras que la regulación se queda atrás.»
Cuatro lecciones del encuentro
1. La burocracia frena la comercialización. El mayor riesgo para una startup agrifood en Colombia hoy no es su tecnología, sino sobrevivir financieramente a los tiempos de certificación. Seis meses de espera o trámites repartidos entre varias entidades pueden agotar la caja de una empresa antes de que llegue su primer cliente.
2. El Estado necesita aprender al ritmo de la innovación. El sector público no puede anticipar la velocidad de categorías como los nuevos ingredientes o los biomateriales. Los pilotos y entornos de prueba permiten que el regulador aprenda junto a los emprendedores, sin frenar el progreso.
3. Las reglas del venture capital han cambiado. Con menos capital disponible, las startups ya no pueden depender solo de levantar rondas. Deben migrar hacia estrategias de rentabilidad real y unit economics sólidos.
4. Existe un valle de la muerte institucional. Muchas innovaciones se pierden en los vacíos entre trámites desconectados, especialmente las que cruzan las fronteras entre alimentos, agricultura y medio ambiente.
Propuestas para regular bien la innovación agroalimentaria
Del diálogo salieron cuatro peticiones concretas para avanzar hacia un entorno que acompañe a la innovación en lugar de frenarla:
- Sandboxes regulatorios. Un sandbox regulatorio es un entorno de prueba controlado en el que una empresa opera temporalmente bajo reglas flexibles, supervisada por el regulador, para validar una innovación antes de que exista una norma definitiva. En Colombia ya han funcionado en los pagos digitales. Como explicó Camilo Montes: «El sandbox regulatorio es la solución: sienta en la misma mesa al regulador y al regulado, se flexibiliza la norma, se aprende y después se escala.»
- Regular bien, no desregular. Un Estado presente y eficiente, que entienda que la innovación avanza a otro ritmo que la burocracia.
- Una ruta unificada. Una hoja de ruta clara para emprendedores que evite la duplicidad de trámites entre entidades.
- Startups en la mesa de decisión. Que los emprendedores participen en el diseño de las políticas y que las corporaciones asuman parte del riesgo de validar sus tecnologías.
Preguntas frecuentes
¿Qué frena la innovación agroalimentaria en Colombia?
Principalmente un marco regulatorio diseñado en los años 80, que no contempla nuevos modelos como los ingredientes a partir de residuos, la proteína de insectos o los cultivos en contenedores, y que obliga a las startups a tramitar en paralelo ante varias entidades desconectadas. A esto se suman la caída del venture capital y la baja adopción tecnológica en campo.
¿Qué es un sandbox regulatorio y cómo ayudaría al sector agrifoodtech?
Es un entorno de prueba en el que regulador y empresa validan juntos una innovación bajo reglas temporales y flexibles. En el sector agroalimentario permitiría a las startups llegar al mercado mientras el Estado aprende a regular nuevas categorías, en lugar de esperar a que exista una norma específica.
¿Cuántas startups agrifoodtech hay en Colombia?
Según el informe Estado del Emprendimiento Agrifoodtech en Colombia 2025, el país cuenta con 201 startups agrifoodtech que generan 2.153 empleos directos.
Todos en la misma mesa
Desde Eatable Adventures y el Colombia Agrifood Innovation Hub creemos que la transformación del sector no depende de un solo actor. Requiere que startups, corporaciones, instituciones públicas, inversionistas y universidades trabajen en la misma dirección. Este desayuno fue un paso en ese camino, y seguiremos impulsando espacios donde regulador y regulado puedan construir juntos.
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